Quiénes Somos

Subdirectora Nacional

Subdirectora Nacional

Viviana Ávila Silva, Subdirectora Nacional del Servicio Nacional de la Discapacidad.

Abogada de la Universidad Central de Chile, Magíster en Seguridad y Prevención Integral de la Universidad Politécnica de Cataluña. Su trayectoria profesional ha estado ligada a la creación, coordinación y asesoría legal integral a proyectos relacionados con organizaciones sociales. Posee un profundo compromiso con el respeto a los Derechos Humanos y una sensibilidad desarrollada hacia las personas en situación de discapacidad, con especial énfasis en temas de género, infancia y políticas públicas.

Antes de asumir como Subdirectora Nacional de Senadis, se desempeñaba como Directora Ejecutiva de la Asociación Nacional del Discapacitado Mental (ANADIME), siendo también socia fundadora y voluntaria del Círculo Emancipador de Mujeres y Niñas con Discapacidad de Chile (CIMUNIDIS).

Asume como Subdirectora Nacional a contar del 14 de abril de 2014.

Funciones de la Subdirectora Nacional de acuerdo a lo señalado en la Ley 20.422 que establece normas sobre la Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de las Personas con Discapacidad:

La Subdirectora Nacional coordinará la gestión de las unidades del Servicio Nacional de la Discapacidad, de conformidad con las instrucciones impartidas por el Director Nacional.

Corresponderá a la Subdirectora Nacional:

  • 1. Subrogar al Director Nacional, en caso de ausencia o impedimento.
  • 2. Cumplir y hacer cumplir las instrucciones que le imparta el Director Nacional y realizar los actos que éste le delegue en el ejercicio de sus atribuciones.
  • 3. Colaborar con el Director Nacional en la preparación del plan anual de trabajo, del anteproyecto de presupuestos y de toda otra materia que el Director Nacional le solicite.
  • 4. Controlar la gestión del servicio, en particular, el cumplimiento de las metas y compromisos institucionales.
  • 5. Participar en las sesiones del Consejo Consultivo de la Discapacidad con derecho a voz, desempeñándose como ministro de fe.

En general, ejercer las demás facultades que sean necesarias para la buena marcha del servicio.